21 de enero de 2008

L'exèrcit dels purs

Què més han de fer o planejar perquè ens prenguem seriosament, molt seriosament, l’amenaça del terrorisme islamista? Catalunya no és un cau de terroristes suïcides. O no ho és més que Madrid, Londres, París o Roma. Però estem en el punt de mira des de molt abans de l’11-M. Són aquí, entre nosaltres. I en vindran més i ho tornaran a intentar. En nom d’Al.là? Això creuen els purs, els assassins, els intolerants, però més aviat maten en nom de Satanàs: porten l’infern al cor, i no el paradís. Les darreres detencions al Raval confirmen una veritat de difícil i verinosa digestió. No és sensat minimitzar-la, com intentava fer el conseller Saura en els primers moments. No és sensat (ni cal) per senyalar amb el dit el perill de l’islamisme radical demanar abans disculpes, precisar que no hi ha cap mena d’ombra de racisme, que cal afinar molt bé el llapis per no vincular la religió musulmana amb el terrorisme. Anem massa amb peus de plom, com si tinguéssim por d’estigmatizar-los. El perill és evident: un còctel explosiu d’immigració, islamisme i terrorisme que ens pot esclatar als morros.
Però la por que hem de tenir és d’una altra mena: som un dels escenaris on es juga una batalla global, la de les guerres de religió, petroli i geoestratègia del segle XXI. Clar que la religió musulmana no és per força una fàbrica de terroristes suïcides. Però, com les religions cristianes en molts moments de la història, inclòs l’actual si no anem amb compte, sí que és ara mateix una fàbrica massiva de fanatisme, d’intolerància, de violència. Podem discutir llargament sobre les raons i fins i tot intentar ajudar els escassos intents de trencar les cadenes, però la realitat ara per ara és aquesta. L’escut que tenim per fer-hi front és el dels nostres valors, les nostres lleis, el sistema de drets i deures, la llibertat, el respecte. Sense fer ni un pas enrera, reivindicant-los per a tothom qui s’hi vulgui acollir lleialment, hem d’encendre els llums d’alerta.

19 de enero de 2008

Boicot a Nokia

Los alemanes acaban de descubrir, cabreadísimos, cómo enviarle un mensaje de SMS a los amos de Nokia: si os vais, cambiamos de móvil. La empresa quiere cerrar una fábrica en Bochum y mandar al paro sin reparos a 2.300 trabajadores: los mismos a los cuales hace cuatro días les tomaban el pelo con todo ese rollo tramposo del compromiso con la empresa: formamos un equipo, tenemos unos valores y una cultura, etc, etc, hasta que le dan al trabajador/a una patada en el culo y le abren los ojos para que descubra la verdad de la vida con los impresos del paro en las manos y poniendo cara de tonto/a.

Un par de políticos alemanes han entendido la maravillosa oportunidad mediática que les proporcionaba Nokia: han cogido el camino del boicot. ¿Nokia nos abandona? Pues me compro un Motorola, un LG, lo que sea, y a ver si entre todos le tocamos las narices (=los balances) a la poderosa y cool multinacional. El boicot es un arma de los consumidores, de los ciudadanos estafados por el capitalismo de usar y tirar: el de toda la vida, aunque cambia de cara y de música a menudo, para engañarnos mejor. Los alemanes nos envían también un SMS a los demás europeos: es posible parar los pies a los deslocalitzadores salvajes. Aquí, en la ruidosa Iberia, somos capaces de montar unos follones extraordinarios por barbaridades, pero nos tragamos tranquilamente las putadas de las grandes empresas que hacen las maletas en un plis plas. Quieren ahorrar en sueldos (el trabajador sigue siendo la parte más débil del negocio, el coste más fácilmente recortable), pero no perder mercado: pago menos sueldos a los alemanes, pero continúo vendiéndoles móviles a mansalva, faltaría más, seguro que son tontos y no se dan cuenta de la jugada...

Pues no, esta vez los móviles Nokia van al contenedor de recogida selectiva.

Toda una lección sobre economía práctica, que puede ser muy útil en España ahora que la economía será un tema central de la campaña electoral. Como los jetas de Durex en Rubí, por ejemplo: qué diferente sería todo si nos ponemos todos de acuerdo a ponernos condones de otras marcas y boicotear el negocio de Durex que, con o sin condón, acabará por dar por saco a un montón de trabajadores. Qué diferente sería el mercado si la chulesca Nissan tuviera miedo de vender menos coches aquí, después de evidenciar su brutal desprecio al mercado español: nos quieren porque compramos sus modelos con nuestro dinero, pero van a ahorrar una pasta en salarios pagados aquí. Todos estos gurus y empresarios que se llenan la boca de responsabilidad y compromiso social y de paridas por el estilo, descubrirían de repente lo que el señor Roig de Mercadona ya sabe desde hace años y practica sabia y ejemplarmente: que el cliente es el jefe. Y tienes que respetarle. Yo compro en Mercadona no sólo porque tengo un super muy cerca de mi trabajo, sino porque aunque no son hermanitas de la caridad, al menos no se comportan como piratas del Caribe con sus trabajadores...

4 de enero de 2008

Niebla electoral

Era previsible que la legislatura acabara con un empate entre los dos grandes bloques de la política española. Cuatro años de match nulo. La partida no empezó en el 2004, sino once años antes, en 1993, con tres elementos clave: la mala digestión de la segunda derrota electoral de Aznar, la reacción al atentado terrorista que sufrió en 1995 quien sería el futuro salvador de España y la larga y triste decadencia del Felipe de las dulces derrotas. González se comportó como un faraón hierático y majestuoso, incapaz de variar un rumbo que la nave socialista directamente hacia el desastre. El match nulo de 2008 se parece al partido nulo de 2004 e incluso en el de 1996, cuando el PP ganó por los pelos aunque lo tenía todo a favor. Este país está dividido en dos grandes bloques, uno muy sólido y estable (es en buena parte el legado de la generación Aznar: pasar de los 5 millones de votos en los 9-10, números redondos) y uno menos caudillista, menos automático, más crítico, más voluble, el sociata, que sobre una base sólida de 7-8 millones de votos puede llegar a los 10-11. A esta cifra tendríamos que sumar algo más de 1 millón de votos post-comunistas/ecologistas. Por las bandas, donde se genera el único juego político posible para el desempate, aparecen los diversos nacionalismos periféricos, con unos 2,5 millones de votos que no son nada fáciles de sumar establemente al bloque pepero o sociata a la hora de hacer pactos.

El mapa, grosso modo, es más o menos el mismo. Vamos camino de culminar dos largas décadas de un mapa político español bastante inmóvil, sin mayorías abrumadoras. El reloj de la historia ha favorecido hasta ahora el reforzamiento de la derecha y el estancamiento de la izquierda, y tal como pinta el siglo XXI, el péndulo no tiene intención de momento de cambiar de sentido. Los integrismos religiosos (el de la iglesia romana, el protestante norteamericano, el musulmán, el judío) acaban de rematar el panorama y cada día limitan un poco más el margen de movimiento. Todavía les queda mucho recorrido por delante. Si hay nuevas guerras globales (religión mezclada con petróleo, agua o sangre) lo tendremos todavía más difícil hasta que los liberalismos y progresismos diversos reencuentren el vigor y el camino. Hoy por hoy no hay peligro. Business as usual ... Bajo un paisaje de niebla electoral ...

Bombas y mentiras. Podemos teorizar lo que queramos sobre el 11-M, pero es verdad que aquellas bombas y aquellas mentiras empujaron a ZP hacia la presidencia del gobierno. Las mismas bombas islamistas, con una inteligente y sensata reacción del gobierno Aznar, le habrían podido dar la mayoría absoluta al candidato del "dedazo", Rajoy. Pero escogieron el camino de la mentira de estado y les salió el tiro por la culata. A una buena parte del electorado de izquierdas, mucho más diverso, idealista e imprevisible que el de derechas, se le hincharon los genitales (sometidos a un largo proceso de inflamación con el Prestige, Irak, el bodorrio de la niña, Perejil, Urdaci, las banderas españolas gigantes...) y cogió la papeleta con el nombre de Zapatero. No tanto por convicción como por indignación. Pero la santa indignación que forzó el desempate no es sostenible cuatro años seguidos.

El auto-golpe de estado. Aznar y Rajoy montaron un auto-golpe de estado intentando vilmente cargar a todos aquellos muertos sobre las espaldas de ETA para sacar provecho electoral. Ésta es la verdad de la historia: no les asqueaba ganar unas elecciones gracias a doscientos cadáveres. Pero con las prisas, y por culpa de las ínfulas que habían ido acumulando, metieron la pata: no previeron el efecto movilizador de una parte del electorado que tampoco tenía nada claro que Zapatero fuera el candidato de sus sueños. Yo mismo lo voté sin demasiado entusiasmo, no me acababa de convencer, ni lo hace ahora. Zapatero era más bien desconocido, su proyecto político estaba como mucho a media cocción, no había tenido tiempo de construir una alternativa ni levantar una oleada de cambio. Pero Aznar y Rajoy le (nos) hicieron el favor de su vida. Algún día les tendremos que agradecer que ellos mismos se tiraran por el barranco: su intención era otra, ya lo sé, pero abrieron paso a un país mucho mejor que el que ellos representaban. Si hacemos el ejercicio de imaginar la España de 2008 después de cuatro años de gobierno de Rajoy, no tardaremos en tener carne de gallina...

Tierra quemada. La política del PP tiene un nombre: política de tierra quemada. Ha hecho mucho daño. Daño visible e invisible. Lo iremos notando los próximos años. El PP (incluidos obispos, brunetes mediáticas, teocons y toda la alegre tropa) se ha comportado como un grupo de energúmenos, chulos de patio de escuela o de discoteca de garrulos. Han creado odio. Rabia. Asco. Cansancio. Confusión. Su estrategia calculada y consciente ha tenido un efecto perverso: acojonarnos, obligarnos a perder mucho tiempo con sus burradas, bloquear el gobierno ZP y empantanarlo, alejar a mucha gente asqueada de la política. El PP ha cambiado sabiamente de estrategia en la recta final, ya en el tiempo de descuento y cuando había perdido las batallas del 11-M, de ETA, de la ruptura de España ... Ha callado de repente. Ha disimulado. Confiando en una certeza que es el principal fundamento filosófico de su estrategia: están convencidos de que la gente es tonta y se la puede engañar fácilmente. Creen que el ciudadano medio es imbécil, literalmente. Y actúan en consecuencia.

Victoria a medias. ZP ganó, sí, pero demasiado a menudo olvidamos los casi 10 millones de votos del otro bloque. Era y es el voto de la gente que aprobaba la era Aznar globalmente, que se encontraba el mar de bien con un gobierno de derechas como Dios manda, gente que se pone cachonda cuando escucha la palabra España igual que tiene retortijones con Cataluña o Euskadi y que no se inmutó con el grosero intento de falsificación de que intentó el gobierno Aznar de la mano de los conspiradores Acebes, Zaplana, Oreja y Rajoy y tutti quanti. Las cosas siguen más o menos igual. Este bloque ha resistido.

La furia madrileña. Creo que entiendo una de las dificultades de ZP. Vives en Madrid y escuchas todo el día a la furiosa comparsa del PP. Aunque no quieras, acojona, te condiciona. Hacen tanto ruido, son tan amenazadores, que parece que toda España es una caja de resonancia. No es así. Por ejemplo en Cataluña, ya seas unionista, soberanista o indiferente, nos queda muy lejos el jaleo madrileño. Plantear la política en clave PP, en Cataluña, es un error. El mapa electoral que hace posible un gobierno socialista en España tiene muchas patas y ramificaciones, pero dos bases decisivas: Andalucía y Cataluña. ZP no ha entusiasmado ni seducido a Cataluña. Podía haberlo hecho, tenía todas las cartas en la mano. Pero se perdió por el camino y le hicieron perder el camino, no sólo los energúmenos del PP, sino los españolistas primarios del PSOE. Sólo al final de la legislatura se ha dado cuenta de que estaba patinando peligrosamente, para acabar confiando su suerte electoral a los votantes socialistas de piedra picada: para este viaje no hacían falta alforjas.

ZP: ni frío ni calor. ZP no ha entendido Cataluña en absoluto, aunque haya tenido la mejor de las voluntades, aunque sea del Barça, aunque represente otra España más respirable. Aquí ZP y el PSC tendrán que rendir cuentas por una promesa electoral muy concreta y clara: si gana ZP, gana Cataluña. ¿Ha ganado este país? Creo que sí, globalmente considerado, pero haciendo esfuerzos notables para ver el dibujo y separar el grano de la paja. Con cierta objetividad, estamos bastante mejor en muchos campos, pero también igual o peor en otros.El balance es confuso, más allá de las valoraciones ortodoxas partidistas, que se hacen sobre todo de cara a la galería. Sin embargo, la sensación global es como mucho la de ni fu ni fa. Ni frío ni calor.

Una España mejor. En cambio, España, globalmente considerada, sí que es mucho mejor. Nos merecíamos una España mejor y la tenemos. Aunque media España odie a Zapatero y lo que representa. Tenemos más servicios sociales, no hacemos guerras imperialistas estúpidas, se avanza en infraestructuras, en R+D, en educación, en equilibrio territorial, en solidez democrática, en derechos para las minorías, en respeto y dignidad para las mujeres ... Hemos progresado mucho en cuatro años, hacia Europa, hacia aquel norte del olvidado poeta catalán Espriu ... Se trata de un balance de gobierno espléndido, en el campo social, oscurecido por la más patética etapa política desde la transición, durante la cual han cambiado muchas reglas de juego: básicamente, se han consagrado el juego sucio, la mentira, la intoxicación y el odio como herramientas normales y admisibles para hacer oposición. La mitad de los españoles encuentran que estas técnicas son la cosa más normal del mundo. El fin justifica los medios, todos los medios.

El frío del invierno. En este paisaje desdibujado por la niebla tendremos que ir tomando las próximas semanas una decisión. Una decisión fría y calculada, más de invierno que de primavera, pragmática, sin demasiado entusiasmo, diría que también sin demasiada esperanza. El soberanisme es, en este contexto, el único magma político que genera entusiasmo, esperanza, sueños, ilusión. Para un cierto público, no muy numeroso, pero intensamente. Aunque responda en muchos casos a una huida hacia adelante, sin estrategia y sin base social sólida de fondo: pura táctica, pirotecnia. Este chup-chup soberanista sobreexcitado contrasta poderosamente con el resto de bloques políticos, porque por el camino nos hemos quedado más bien fríos.Ya veremos qué hacemos ... El reloj marca la cuenta atrás hacia el 9 de marzo y todo es posible, el resultado tiende al empate y por tanto es muy, muy abierto...

27 de diciembre de 2007

Sotanas, gays y menores

Al obispo de Tenerife se le calentó la boca. Le pasa tarde o temprano a cualquier (buen) pastor preocupado por las almas (tirando a malas y viciosas) que pastorea: es tanta la pasión que sienten por salvarlas que acaban mezclándolo todo y metiéndose en camisa de once varas. Totum revolutum: la fuente de todos los males está en la bragueta. Monseñor ha metido la pata, su secretario le echa una mano para sacarla con cierto decoro, y aquí paz y después gloria. Piadosamente ha olvidado la afición de tantos pastores a meterles mano ( y otras cosas, aunque repugne siquiera imaginarlo y escribirlo) a las ovejitas. No sólo en los Estados Unidos ni en este siglo: la tradición viene de lejos. Han llevado siempre fatal lo de la castidad, aunque en otros tiempos a ver quién rechistaba. Un mal momento lo tiene cualquiera, la carne es débil... Sobre todo la propia, bajo las sotanas: la ropa sucia se lava en casa, discretamente. La de los demás, a la hoguera.

Mejor, calladito

Es un tipo alto, de anchos hombros, resultón, campechano. Sabe estar, tiene su punto de humor, no parece excesivamente creído. Ha tenido el acierto de encontrar una fórmula que combina sabiamente una monarquía de estar por casa, un uniforme militar repleto de medallas y galones, un estilo deportivo y desenfadado, unas mínimas concesiones cortesanas y un poco de catolicismo ritual, lo justito. Pero se pierde cuando pone en marcha la máquina de hacer discursos oficiales. Entonces es cuando a él le empieza a resbalar la corona de la cabeza y a algunos nos caen otras cosas al suelo.

Tópicos de segunda mano. Los discursos de la famosa Pascua militar, el día de la Hispanidad y algún otro son las piezas clave del sistema de mensajes profundos que supuestamente envía el monarca soberano a sus súbditos soberanos. Pero el más destacado y entrañable es el de Navidad, cuando aprovecha la tele para desearnos unas buenas fiestas a la hora de cena. En aquel momento ya hace horas que está en marcha toda una maquinaria repartida por los medios de comunicación de todo el país, dedicada en cuerpo y alma a trocear el discurso, buscar significados profundos en una colección de tópicos e ideas de segunda mano, a buscar mensajes escondidos en alguna frase. Nos hemos creído que es importante lo que dice porque es importante quien lo dice y el momento que aprovecha para decirlo. Nada, tonterías huecas. Aunque le pone el punto justo de solemnidad y entrañable proximidad al asunto.

Más de lo mismo. Lo sabemos todos, pero hacemos como si tal cosa y llenamos páginas y páginas en la prensa/web para analizar, husmear, interpretar y alabar el mensaje real. Otra tradición navideña, de aquellas que están dejando de tener significado pero repetimos porque así se ha hecho toda la vida. No tengo ningún espía en la Zarzuela, pero sería capaz de escribir el guión del mensaje navideño del rey Juan Carlos (así, nada de Joan Carles, en Cataluña y en la China) dos semanas antes: no me equivocaría mucho. Algunas referencias a la unidad, al terrorismo, a la saludable diversidad de la patria indisoluble, a los soldados y ejércitos que garantizan la indisolubilidad si algún día todo se va al garete, un poco de rollo hispanoamericano de toda la vida y para de contar.

Tele y vitrina. De sus discursos navideños, retóricos y vacíos, no quedará nunca una frase para la historia. A cambio, de sus salidas del guión podría vivir si algún día se queda sin corona: los que han aprovechado el "que te calles" como tono para teléfonos móviles han hecho una fortuna, la SGAE tendría que intervenir ya para reclamar los derechos del monarca ... Por eso mismo, lo mejor que se puede hacer con el rey y la monarquía en general es lo mismo que hacemos en las casas con las cosas de cierto valor, poca utilidad y algo vistosas: guardarlas en una vitrina, a la vista, pero bajo llave. Y en el caso de la tele, que no deja de ser una vitrina presidiendo el comedor, mejor con el volumen bajado. Calladito, ya que no tenemos otro remedio que ser monárquicos por la gracia de Dios.

24 de diciembre de 2007

Perfil catalanista

Extraños y peligrosos cálculos de laboratorio preelectoral: sapientísimos estrategas monclovitas/ferrazenses aconsejan al PSC que acentúe su perfil catalanista. Dentro de un orden, por supuesto. Hay que encontrar el punto justo para no movilizar aún más el rabioso y cabreado voto popular en media España. El objetivo es animar a un electorado catalán más bien tibio, progresista sin excesos, de un catalanismo sólido pero no activista ni independentista. Justo aquellos sectores sociales más conscientes de las perversas bases sobre las que se ha fundado la posición de Cataluña en España. Un sector que tiende a la melancolía y la infidelidad electoral. Es lógico que las maquinarias electorales intenten rematar la faena, pero la suerta está echada desde hace tiempo. Esta legislatura ha sido compleja y densa, dramática, ruidosa, furiosa. No ha tomado forma una nueva idea de España, pero en Cataluña sí ha empezado a dibujarse otro país, un país mayoritario. Ese país que no sueña con aventuras independentistas, pero tampoco se conforma con ser una especie de cenicienta atada a la pata de la cama. Un país exigente y respondón, leal, pero no acobardado, cabreado sí, pero no histérico. Ese país que ha empezado a tomar conciencia de que hay otros caminos es el que está sopesando tranquilamente su decisión para el 9 de marzo. No servirán para nada estas extrañas recomendaciones electorales, pensadas sólo para su consumo hasta las 8 de la noche de ese domingo de marzo. Aquí se está juzgando si el nuevo posicionamiento socialista en Cataluña es sincero, auténtico, si tiene recorrido para un futuro a medio y largo plazo. Para este electorado no sirve agitar los dobermans de Rajoy: ya están descontados.

23 de diciembre de 2007

La patria es un tren

Las metáforas son peligrosas y resbaladizas. A Zapatero el AVE se le ha subido a la cabeza. Es lo que tiene la euforia ferroviaria después de tropezar tantas veces con boquetes, túneles y lenguaraces ministras de fomento. Un buen día tocas la tecla de "play", el tren se pone en marcha, el velocímetro marca los 300 km/h y ves pasar a toda velocidad la historia ... Zapatero, el hombre que es capaz de desear "feliz navidad en nombre del Gobierno de España" sin que se le escape la risa, cae en la trampa tópica de todos los políticos: el catálogo del gremio de los ingenieros de caminos, canales, minas, autopistas, senderos, puentes, puertos ... Una mina, nunca mejor dicho, cuando se aplican a la política. Algo gastada, pero una mina.

De esta fuente inagotable donde van a buscar frases redondas a todos los políticos, tarde o temprano, sale una frase para la historia. Con mayúsculas, la que sintetiza una estrategia: "Lo que más une a los españoles, lo que mejor vertebra y cohesiona el territorio es la construcción de infraestructuras de este tipo y la mejora de las comunicaciones".

Con la alegría propia de las fiestas navideñas, ZP confunde "acercar" con "unir". Mira el mapa de España y ya ve un montón de líneas dibujándose hacia todas partes, con trenecitos que a toda máquina atraviesan la geografía española y nos van uniendo, uniendo, uniendo, dando un sentido definitivo y luminoso a la última "E" de" RENFE. O a la famosa "E" de AVE.

Ha nacido un nuevo nacionalismo, dinámico, moderno, excitante: la patria es un tren. Ni más ni menos.

¿De cercanías? ¿De largo recorrido? ¿De alta velocidad? ¿De juguete?

12 de diciembre de 2007

35 segundos de waterboarding

La tortura salva vidas según el jefe de la CIA. Exactamente, el waterboarding. En inglés parece un término menos agresivo, casi un deporte. Se sujeta fuertemente a un individuo boca arriba y se vierten en su boca algunos litros de agua. Se trata de una vieja técnica de tortura practicada por la Inquisición, con el noble fin de salvar almas y devolverlas a su Creador convenientemente purificadas... Hay quien sitúa la resistencia humana en exactamente 35 segundos, reloj en mano. Largos segundos durante los cuales te asfixias. Es posible que en el segundo 36 empiece la tortura: hasta el segundo 35 son sólo técnicas innovadoras, perfectamente legales, tal vez acojonantes. Un curioso efecto secundario de estas técnicas que por supuesto no son torturas es la locuacidad de las víctimas: a partir de un cierto momento, como ha sucedido siempre a lo largo de la historia de la humanidad, hablan, cantan, cuentan, explican, delatan lo que haga falta. Así evitan más sufrimiento al torturador, para quien es estresante y profundamente desagradable la situación: el suyo es un sacrificio heroico y anónimo para salvar vidas en nombre de la libertad y la democracia. En nombre de países que no quieren ensuciarse las manos, pero que confían a estos héroes americanos su seguridad frente al terrorismo internacional. Ni siquiera quedan videos o fotos para que cuando se jubilen puedan mostrarles a sus nietos cómo lucharon en la gran batalla del bien contra el mal, de la luz contra las tinieblas... Alguien apretó por su cuenta la tecla de borrado: los videos han sido víctimas colaterales. Una lástima.

10 de diciembre de 2007

Parte de guerra y presuntos culpables

Como cada lunes, parte de guerra: balance de muertos y heridos en las carreteras a lo largo del fin de semana. La preocupación de las autoridades por el tema ha llevado a los medios a publicar regularmente informaciones donde se suele comparar alegre e impunemente las víctimas más recientes con el mismo fin de semana, puente o mes del año anterior. Sin tener jamás en cuenta ni una sola de las numerosísimas variables que inciden en el resultado final: el lugar o las zonas donde se producen los accidentes, el clima, los horarios, el tipo de vehículos, la edad de los conductores, el tipo de accidente... Es de buen gusto añadir a estas noticias algunos recordatorios de oficio dirigidos a los conductores: unos apuntes sobre las penas que aguardan a los que se salten las normas. De lo que se deduce con cierta facilidad que los accidentes se deben generalmente al incumplimiento de las mismas.

El que la hace, la paga
La fatalidad queda excluida, junto con la imprudencia menor, el despiste, el error humano e incluso la inevitabilidad de un cierto porcentaje de accidentes. Todo se asocia, con bastante superficialidad, a la imprudencia temeraria, el salvajismo al volante, el saltarse las normas a la torera, el exceso de potencia de los automóviles o las motos... La estadística recreativa y de adoctrinamiento realimenta el círculo: hay que dar más caña a los que incumplen las normas, apretemos el acelerador legal, inyectemos severidad en el sistema. El que la hace la paga: con puntos de carnet, con multas nada simbólicas, con cárcel, con trabajos sociales diversos...

Hay otros responsables
Puesto que esta ecuación (en parte razonable, en parte perversa) no tiene remedio, sería interesante plantearse una vuelta de tuerca en el proceso de judicialización del tráfico. Hay que pensar en serio no sólo en crucificar a los conductores imprudentes, irresponsables, frívolos, peligrosos. Hay más gente que pone vidas en peligro. ¿Quién es el responsable de que existan todavía miles de quilómetros en las carreteras con esas peligrosas barreras metálicas que cortan en rodajas a los motociclistas? ¿Quién responde de los puntos negros donde día sí y día también se producen accidentes mortales o graves? ¿Quién responde por los coches oficiales que se saltan las normas que los demás debemos cumplir a rajatabla? ¿Qué efectos tiene una señalización defectuosa o un diseño nefasto de un tramo? ¿Nadie responde por autorizar vehículos que pueden circular a 250 kms/h?
Son sólo algunos ejemplos de nuevos procesos de "sensibilización" política y administrativa que podemos emprender y que pueden conllevar la retirada de puntos (no sólo del carnet de conducir), sanciones económicas y en ciertos casos también sanciones penales. ¿O vamos a seguir admitiendo con bovina pasividad que sólo los conductores-ciudadanos forman parte de la nueva categoría de “presuntos culpables a priori”?

7 de diciembre de 2007

Zapatero, Mr.Smith y Pujol

No negaré que Zapatero es más santo de mi devoción que Jordi Pujol. Sin embargo, ZP me tiene desorientado desde el primer día, cuando el bambi se llevó por delante a los elefantes acorazados del PSOE de los años grises y sucios y se convirtió en secretario general, después candidato y finalmente presidente. Algo que sólo él era capaz de soñar en pleno aznarismo imperial, entonces todavía asociado al pujolismo en su agridulce crepúsculo.

ZP se resiste a ser clasificado, no acaba de encajar en las simplistas categorías que necesitamos para ordenar nuestra visión del mundo. Sufre de optimismo invencible, un punto de ingenuidad mezclado con una dureza afilada: me recuerda aquellas pelis de Frank Capra, especialmente "Mr. Smith goes to Washington". Tiene a veces aquello que te pone la carne de gallina cuando recitas en voz alta la Declaración de los Derechos del Hombre, algunos textos de Jefferson o de Lincoln, de Roosevelt, de Kennedy, la extraordinaria poesía política que engendraron las revoluciones norteamericana y francesa ... Palabras, sí, ¡pero qué palabras! Las palabras tienen poder, el poder de cambiar el mundo, la gente. Y aquellas viejas palabras pronunciadas tres siglos atrás lo están haciendo, aún conservan su fuerza.

Pujol es otra cosa, el contrapunto de ZP: jamás se hubieran llegado a entender. Pujol es de la misma casta que Felipe: curtido, pragmático, posibilista, hábil en el regate corto, algo cínico (lo imprescindible), pero con fuertes convicciones y una fe indestructible en su misión, ideas potentes, capacidad de formularlas. Y de actuar como un líder a la vieja usanza, la de un tiempo que sin darnos cuenta ya ha caducado. Pujol y González eran un par de gatos viejos y grandotes, ZP parece un gatito jovencito y torpe, pero también es capaz de cazar lo que se le ponga por delante ... Lleva en la sangre auténticos instintos felinos, bajo formas nuevas. Este es el político que, incluso cuándo le caen coscorrones desde todas partes, saca de su bolsillo la carta de navegación de los grandes principios democráticos. La teoría pura, el derecho político, las lecciones aprendidas, después explicadas en clase y finalmente vividas desde el interior de la maquinaria democrática. Un tipo de político radicalmente nuevo, que descoloca a la vieja estirpe.

Además, es un puñetero. Veamos un ejemplo. Expresa respeto (creo que es el primer socialista español que lo hace, si no el único) hacia los manifestantes catalanes del 1D, acepta la crítica, las palabras duras y se compromete a escucharlas. Lo cual no quiere decir en absoluto que vaya a rendirse: el juego es más complejo, y aquí en Catalunya parece que se nos han subido los trenes a la cabeza y pasamos de las manis a la independencia o a desafiar a unos (ahora) inexistentes tanques españoles. La fiesta es gratis, barra libre, pero sólo son palabras ... Y muchos de los que las pronuncian con una especie de entonación épica, como Napoleón al pie de las pirámides, veinte o cuarenta siglos de historia nos contemplan, mes enfants de la patrie, saben que son sólo palabras y la vida transcurre por otros caminos... Están jugando con fuego. Lo saben y ya les va bien. Están convencidos que sabrán dominar la hoguera cuando llegue el momento ...

En el otro extremo de la balanza están las declaraciones del viejo felino Pujol, una especie de gato de angora que vigila de cerca “la masia i l’hortet”, la finca familiar, y de vez en cuando saca las uñas: "No respeto ni a Zapatero ni a Rajoy". Hay comparaciones odiosas, en efecto. Sin menoscabar la grandeza de Pujol: no es el padre de la patria ni el mayor político catalán de todos los tiempos, pero tampoco se puede ignorar su papel decisivo, coral "malgré lui", en la Cataluña de final de siglo XX ... Aunque ya estamos en el XXI, y éste no es su siglo...

Entre el respeto (alguien dirá que hipócrita o "de boquilla", pero no es así, en absoluto) de ZP y el desprecio de Pujol, que tiene las narices de meter demagógicamente en el mismo saco a Zapatero y a Rajoy, hay un siglo de distancia: el océano de los profetas mesiánicos los separa. Pujol pertenece al tiempo del Yahveh del Antiguo Testamento, su papel en ésta confusa y bíblica historia es el de Moisés. ZP no ejerce ni ejercerá jamás de profeta o de mesías: afirma y practica el respeto democrático. Algo que le honra, aunque no le convierte ni en perfecto ni infalible, faltaría más.

Corren tiempos claramente postconstitucionales y preconstitucionales. Este respeto, esta ingenuidad de película de Frank Capra, es un soplo de viento fresco que llega de vez en cuando (sólo de vez en cuando) desde la Moncloa. Casi sólo desde la Moncloa, éste es uno de los problemas ... Diga lo que diga el airado profeta Pujol, nunca había soplado este tipo de viento desde la dura y rancia meseta castellana ni desde el núcleo duro del poder. Él lo sabe perfectamente. Éste es otro de los problemas: Pujol y sus masoveros, arrastrados por un ataque de cuernos y ansiosos de pasar a la historia antes de que la historia les pase por encima o que alguien pueda decir que es más patriota que ellos, juegan a hacer descarrilar el único tren viable para la Cataluña del siglo XXI.

5 de diciembre de 2007

Todo por la patria

Los gritos del silencio. Titular de hoy en “Público”: La unidad de los partidos, rota en la calle. Ah, pero ¿había unidad de los partidos frente a ETA? Había tantas ganas de unidad y decencia, que pasando página a la velocidad de la luz. Sorprendre la facilidad con la que se atribuye un valor extraordinario a una foto y una declaración, frente a largos años de deslealtad institucional y desvergüenza. ¿De repente ya no son socios PP y AVT? ¿Una foto borra el esperpéntico espectáculo que han fomentado Rajoy y los suyos? Han cambiado de vía aprovechando las dramáticas circunstancias, y a otra cosa, mariposa. Inteligente movimiento táctico: aquí no ha pasado nada, sólo quedan algunos exaltados en la calle. Y en la radio. Lastre que irán soltando, si les dejamos.

La intuición y la impresión. Bono jubila a Zapatero. Intuye nuestro presidente del Congreso “in pectore” que ZP no repetirá un tercer mandato. Si obtiene un segundo, claro: siempre tan educado, este Bono... Tiene la intuición y la impresión, ni más ni menos, que ZP no repetirá. Y media España, si no toda, tiene la convicción de que Bono mueve ficha para situarse en el centro del tablero unionista, soñando ya con la santa alianza que demandará bonos y gallardones para enfrentar la próxima y profunda crisis de la unidad de España... Ningún sacrificio es poco por el bien de España. Intuyo yo.

4 de diciembre de 2007

Por su nombre: violencia machista

El lenguaje no es neutro. Las palabras, las gramáticas, construyen, casi sin que nos demos cuenta, una cierta visión del mundo. El castellano, el español, el gallego y hasta el vasco (aunque no sea de la misma familia) son lenguas de sexo masculino. ¿Hay algún idioma que cuente el mundo en clave femenina? Lo ignoro, pero lo dudo muchísimo... Acaso con algún toque neutro, asexuado, que suaviza el panorama global, poco más... Por eso, cuando intentamos que al hablar o al escribir no dejemos fuera sistemáticamente a la mitad de la población, el resultado final cruje por todas partes. Escribir “los hombres y las mujeres”, “los niños y las niñas”, “los vascos y las vascas”, es un hermoso acto de conciencia igualitaria. Yo procuro practicarlo con convicción y con mesura. No encuentro soluciones mejores, ya que la lengua masculinizada tampoco me convence: me niego a escribir aún “cuando el hombre llegó a la luna”, por ejemplo, o “la evolución del hombre...” Frases como éstas las encontramos cada día, a puñados.

Mencionar las mujeres, en plural, o escoger con cuidado ciertas palabras no es otra cosa que un acto de justicia imprescindible, reivindicativo. Aunque l mismo tiempo constituye una catástrofe estilística... No tiene remedio, no se inventa ni se transforma un idioma en cuatro días, del mismo modo que es algo difícil crear un mundo nuevo en una semanita justa...

En otros casos sí existen soluciones precisas para llamar las cosas por su nombre. La agencia Efe anunciaba la semana pasada una decisión tan simple como sabia. No recurrirá más a expresiones como “violencia doméstica”, “violencia sexista” ni mucho menos la horrorosa expresión “violencia de género”. Más claro, imposible: violencia machista. En este caso el lenguaje tiene recursos de una claridad incontestable. Menos tecnicismos, menos expresiones tan políticamente correctas como confusas. Aunque hay que ir innovando: alguien inventaría también (no hace tanto) la palabra “machismo”. Una palabra nueva para un comportamiento viejo. Otras palabras como “histeria” tienen un significado denigrante desde hace siglos, también algún día, alguien la usó por primera vez para vincular frívolamente el sexo femenino con una patología...